70 años del Cuarteto, Patrimonio Cultural de Córdoba

Si la alegría se puede tocar y bailar, eso es el cuarteto. Si la alegría es vocal, es tonada cordobesa. Si se expresa, es humor cordobés. Si se puede comer, es un crocante “choripán” o una refrescante bebida si se puede tomar. Imposible separar esa alegría de los barrios populares y los personajes urbanos de Córdoba. Ser cordobés es ser feliz en el baile, en la cancha, en la calle. Porque el ritmo del “tunga-tunga” es el ritmo del corazón. En el año 2013, el cuarteto cumplió 70 años de trayectoria. En virtud de esto, el 4 de julio del mismo año, el cuerpo legislativo de la ciudad de Córdoba declaró Patrimonio Cultural de Córdoba al cuartetoreconociéndolo como género musical propio, característico y original de la identidad cordobesa. Con ese compromiso, el gobierno de la ciudad iniciará en breve la construcción de la primera etapa del Paseo de la Fama del Cuarteto y promoverá la enseñanza de su historia en las escuelas municipales. Además, en la sede del centro vecinal de Villa Serrana, ya funciona la primera Escuelita de Cuarteto, fundada por el músico Carli Jiménez, hijo de la popular Mona Jiménez.

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Camino de la Fama del Cuarteto

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Este paseo estará emplazado sobre calle San Martín entre Colón y Humberto 1° y en su recorrido mostrará historia del cuarteto, esculturas y placas en homenaje a los artistas cordobeses referentes de su música. La primera etapa comprenderá el tramo de San Martín entre Colón y Santa Rosa.

El piano de Leonor

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Leonor Marzano, pianista del afamado Cuarteto Leo, es considerada la madre del ritmo típico del cuarteto, que hoy se conoce como “el tunga-tunga”: dos notas musicales golpeando sobre un piano, “tun” – “ga”. El Museo de la Ciudad cuenta con una sala que lleva el nombre de esta popular cordobesa y con el piano que tocó durante años, en el que se observan, gastadas por el uso,  las dos teclas de rigor.

Baile, chori y algo pa’tomar

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El ritual del baile cuartetero resulta una expresión cultural única, difícil de narrar y fácil de comprender cuando es compartida. Una noche de baile incluirá una entrada a precio accesible en algún salón del centro o la periferia urbana, que cuenta con custodia de seguridad. El baile es plenamente social, porque los artistas tocan en vivo, las mesas se ubican alrededor de la pista y la gente gira en grupos, hasta formar un solo círculo que va en sentido contrario a las agujas del reloj. La comida típica es el infaltable “choripán”, un sándwich de pan francés con chorizo y “chimichurri”, bien regado. En el baile están los amigos de siempre, esos que ya no tienen nombre, sino un apodo que sorprende por ser exacto y…cordobés.